Recuerdo como aquella noche las caricias, los besos humedos y las palabras que marcaron mi piel. Huellas invisibles que aun pueden parparse en mi interior. La historia quizas comenzo en ese instante, pero una parte de mi, siente que todo empezo en aquel principio, una mesa, tres sillas... Nuestro hogar.
Esa intensidad en nuestra presencia cada vez que me encontraba a tu lado... Era un cumulo de sensaciones que saturaba a mi corazon con tan solo una mirada o una simple sonrisa. Ambos sabiamos que no podiamos estar en aquella zona, ser solo amigos.
Con el tiempo fuimos acortando distancias y un dia, porfin nos dimos cuenta cual era nuestro lugar. Probablemente no quisimos vernos antes y no admitimos lo obvio. Nos amabamos con una locura desmedida, imposible de retener, una autentica locura se desato en aquel cuarto. Aquella medianoche de un 14 de junio.
El desenfreno se apodero de nuestros cuerpos y acabaron uniendose, en una promesa de amor eterno entre suspiros y jadeos.
Estes lejos o cerca, tu presencia no se ha marchado, aun sigue tu olor en las sabanas, tu perfume en mi cuello y tus "Te quiero" en mi corazon.
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